Narración No.1

marzo 20, 2010 at 6:50 am (Uncategorized)

Inocente amor

Era un sábado de agosto común y corriente, con un sol en su máxima expresión, son ese ambiente de tranquilidad con una pizca de pereza como el que tanto le gusta a Camilo, quien iba en camino de encontrarse con una simple amiga, o al menos así le gustaba pensar.

Después de un viaje en bus de no menos de 40 minutos y una caminata de diez, Camilo llegaba a la cuadra de Carolina, una joven de dieciocho años, de piel trigueña, ojos cautivadores y una sonrisa que haría derretir a cualquiera; se dispuso a tocar la puerta de la casa e inmediatamente ella respondió al llamado, Camilo disimulo su dicha al verla vestida con una camisilla blanca y una mini falda de jean, que harían sonrojar hasta al mismo Papa. Se saludaron con un simple pico en la mejilla, y él fue invitado a sentarse en la sala, mientras ella terminaba de arreglarse.

Mientras Camilo esperaba en el sillón, una serie de dudas le rondaban por el cabeza, todo por ver a la mujer que le interesaba con un atuendo provocador. Se preguntaba si en realidad importaba mas la edad que el deseo que tenía por estar con ella, pero es que en esta sociedad actual las mujeres buscan siempre mujeres mayore4s, y ella no se iría a fijar en el, ya que no tenía mucho que ofrecerle, solo amor y fidelidad, algo inútil, al menos eso pensaba. Cuando Carolina termino de arreglarse, partieron hacia el encuentro de su hermana, aunque en realidad no sabían con exactitud donde encontrarla, así que decidieron caminar hasta un bar que quedaba a seis cuadras debajo de la casa de ella, ya que tal vez la encontrarían por esos lares, aunque en realidad a ninguno de los dos les interesaba encontrarla, solo querían al máximo el tiempo a solas.

Así que caminaron con paso lento, hablando de ellos mismos y de cosas triviales, solo haciendo pausas para contemplarse el uno al otro, pero intentando que el otro no lo notara, al llegar a una tienda, Carolina compro un chicle y se lo introdujo rápidamente en su boca, preguntándole a Camilo: -“¿Quieres chicle?, mientras lo mostraba entre sus dientes con un aire de inocencia y picardía; el quedo perplejo, la pregunta lo sonrojo de inmediato, y debido a su timidez y cobardía perdió la oportunidad que tanto anhelaba.

Siguieron su camino y Carolina, con esa mente perversa e ingeniosa que poseen las mujeres, le pregunto: -“¿Lo puse nervioso?”, a lo que recibió por respuesta un: -“NO”, pero uno NO temeroso, con deseos de haber sido un SÍ. Luego volvió a preguntarle: -“Camilo, ¿A usted le gusta alguien?”, y este respondió de manera seca, tímida y sin dejarle espacio a mas preguntas: -“Me parece linda una niña”. Camilo no encontró el valor para tomarla fuerte, besarla y decirle que era ella quien le robaba los suspiros, así como en las películas, pero una vez más su cobardía lo venció.

Llegaron al bar, pidieron una cerveza y se sentaron en una mesa muy juntos, se les fue una hora, mientras reían, contaban anécdotas, historias, sueños y sin darse cuenta s acercaban cada vez mas y mas. Carolina miraba los labios de Camilo, mientras este le hablaba, solos con deseos de decirle: “cállate y besame”, pero tampoco tuvo el valor, ya que, al parecer el amor vuelve cobardes a los corazones más fuertes. Pero, los deseos podían más que el miedo y mientras se acercaban lentamente a rozar suavemente sus labios y a calmar ese deseo insaciable, oyeron por detrás una voz chillona que les dijo: -“HOLA”, era la hermana de ella y todo el día había terminado para el amor.

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Ejercicio de escritura No.4: Escritura In Situ

marzo 20, 2010 at 6:29 am (Uncategorized)

Pensar y Luchar para Crear…No para Destruir

Hola amiga, es extraño visitarte un dia como hoy, estamos solos, que extraño, nadie nos rodea, nadie nos mira, solo somos tu y yo, acompañados de mis pensamientos, pero me equivoco esta el rostro de siempre, ese que nos da el aliento para pensar, que nos ilumina un nuevo mundo, aunque el suyo se haya apagado. Esta también el hombre inclinado, que continua recogiendo sus sueños, que divertido, nunca se cansa de hacerlo, porque no podremos ser todos asi,  porque siempre que se caen nuestros sueños los dejamos regados por doquier, porque no nos tomamos el tiempo de reunirlos todos de nuevo para seguir siendo nosotros mismos, también caigo en cuenta en este momento, están los tres colosos, los que nunca se van, los que expanden nuestras mentes, aunque parezcan sobrios por fuera, por dentro poseen una gran sabiduría, quisiera un poco de ella.

Y recuerdo que llegue a ti luego de pasar por cuerpos estaticos, pero con mentes abiertas, luego pase por unos cuerpos activos pero con mentes quietas, este ambiente es siempre igual, cada cual en su mundo, todos en nuestros mundos, nadie fuera de este mundo, que rico seria poder hacerlo, irme de aca, sin mente, sin sentir a los que me rodean, solo yo con mi universo solitario, pero ahora debo volver a la realidad y debo marcharme, debo percibir a los demás, no quiero hacerlo, quiero quedarme con mis ideas y llevarme a la cordura o perderme en la locura, pero debo partir.

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Ejercicio de escritura No.2: Inicio Y Final

marzo 20, 2010 at 6:16 am (Uncategorized)

Inicio:

En el ambiente reinaba la sensación de batalla, esa carga casi eléctrica que se siente debido a la tensión que se acrecentaba cada vez más en la tribu. Allá en la espesura del bosque se presentía la llegada de los invasores, que antes creíamos amigos, y que ahora veíamos su verdadero ser, debido a su avaricia y su desalmado corazón.

Nuestro cacique nos reunió para darnos fortaleza, nos recordó nuestros lugares y elevábamos nuestras plegarias a nuestros dioses, pidiendo por una batalla aguerrida y pidiendo llenar nuestros corazones de misericordia si resultábamos vencedores y de fortaleza si nuestro destino era la derrota.

Y así, nos subimos a los arboles con nuestras flechas envenenadas y nuestro espíritu salvaje, esperando por la primera señal de nuestro oponente y al escuchar el primer crujido de una rama LA PRIMERA FLECHA ZUMBO EN EL AIRE Y SE PERDIO EN LA ESPESURA.

Final:

John sintió otro cuerpo a su frente, no era el general, era un soldado a sus órdenes, y pensó en ese momento que todo había llegado a su fin. Fue levantado y llevado al frente del árbol donde lo arrodillaron mirando hacia él, una voz con una mezcla de felicidad y de rencor le dijo: “tu país solo ha traído muerte y degradación al nuestro, ahora sentirás lo mismo que hemos sufrido por tantos años”. Lo único que pudo recordar John mientras lo subían a un banco y le acomodaban la soga, era en su madre, la cual lo había despedido con lagrimas en sus ojos, diciéndole: “se fuerte hijo, yo intentare serlo”. Y mientras pasaba una suave brisa por su rostro, el banco fue removido, sus ojos se hincharon y su garganta cedió ante la soga, y casi que simultáneamente, su madre caía al piso de su hogar sufriendo un infarto. El resultado, una triste navidad en la familia Mackenzie.

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